Traza una línea imaginaria en el suelo (o usa cinta adhesiva).
Demuestra caminando despacio con un pie delante del otro.
Pide a cada niño que lo intente, uno a la vez.
Incentiva a abrir los brazos como un avión para equilibrarse.
Varía: caminar hacia adelante, hacia atrás, de lado.
Celebra cada intento con aplausos.